por: Javier Vera
Un grupo de personas realmente se pierde en la selva. Un barco realmente sube y baja por la montaña. Y con música clásica de fondo desde un parlante de verdad!
Hay pasajes muy interesantes en la biografía de Herzog que lo retratan muy claramente. Aquí solo mencionare un par, pero su vida está llena de historias apasionantes:
Un buen amigo suyo tenía un gran proyecto para una película que nunca concretaba aduciendo que no tenia plata. El, molesto con tal desperdicio de talento, lo reta: “el dinero no hace películas, solo hazla, toma la iniciativa… me comeré mi zapato si acabas tu película”. Y el amigo hizo caso al maestro: si entran a youtube y buscan, encontraran el video de Herzog en un restaurante con un mozo detrás sirviéndole vino mientras el devora muy educadamente su zapato de cuero, pedacito a pedacito, mientras habla sobre su obra y su vida, o sobre su vida y su obra, que es lo mismo.
A los 32 años se entera que una vieja amiga, madrina del cine alemán, agonizaba en Paris. Entristecido y preocupado, decide ir caminando hasta allá, ¡desde Munich!, a modo de penitencia. Al llegar la consoló y la cuidó, y la señora vivió 10 años más.
Ese viaje fue uno de muchos en su vida, que había comenzado en un pueblito perdido entre las montañas de Bavaria, virgen de civilización. Recién a los 11 años descubrió el cine, cuando un proyectorista ambulante llegó a su pueblo y exhibió documentales didácticos, episodios de Tarzán e historias de Fu-Manchú. Desde allí no paro de recorrer el mundo, caminando y mirando. Mirando y filmando.
El mito en torno a su figura, del que esta caminata Munich-París es sólo una faceta, nos habla de genio extravagante, del aire aventurero y semi-suicida que marcó a varias de sus películas, y de la enfermiza relación que mantuvo con el actor Klaus Kinski, esta ultima retratada en "Mi enemigo intimo", un documental sobre un loco que se puso a trabajar con un locazo.
Kinski se peleaba con todos, tenia ataques de rabieta que duraban horas, abandonaba las producciones en plena grabación, se enfrentaba al publico… los extras de la película que veremos hoy planeaban matarlo… pero Herzog supo sacar lo mejor de el con una inteligencia, una sensibilidad y una capacidad de convencimiento fascinantes.
El poder de la naturaleza frente a los delirios de grandeza del hombre, las pasiones humanas enfrentadas a la fatalidad, el absurdo y la autodestrucción, la tragedia, la soledad y la alienación.. son algunos de los temas que trata en “Fitzcarraldo” y otras películas de mirada obligatoria como “Aguirre, la ira de Dios" (la aventura de Lope de Aguirre, soldado español que se rebela al rey y se adentra en la selva peruana en búsqueda de El Dorado), "El enigma de Kaspar Hausser" (basada en la historia real de un hombre que vivió encerrado en una cueva hasta los 17 años, totalmente aislado y sin utilizar jamás el lenguaje, que un día sale y se convierte en la curiosidad social y científica de su época) y "Los enanos también empezaron pequeños" (una metáfora sobre la condición humana, el control y la rebelión, la crueldad y la degradación, en la que todos los protagonistas son enanos enfrentados a un mundo de “grandes”)
Para Herzog el cine (como para nosotros la arquitectura) comienza en el paisaje visto desde la visión del caminante. A eso hay que asociar un ritmo, una respiración, incluso un cansancio, para obtener una resultante particular: la educación de la mirada como experiencia física. Porque la arquitectura no solo se mira, también se toca, se vive.
Ahora disfruten la película. Miren, sientan, aprendan, y déjense embargar por lo que Herzog llamo “el éxtasis de la verdad”.























Nuestro personaje de la semana y su gran punche!
Sembrado de flores








Los perros vagos que sepan leer no pueden entrar a este parque.


















Parque Explora en Medellín, diseñado por Alejandro Echeverri




